GUSTAVO BOLÍVAR MORENO viene de ser un
exitoso guionista de televisión con más de 1400 horas- guión.
Anteriormente muchos y muy buenos escritores del siglo XX, provenían del
periodismo escrito, que era el medio de comunicación dominante, hoy
liderado por la radio-televisión-internet. La antigua labor diaria en la
prensa como periodistas o columnistas, sus lecturas de autores clásicos y
su creatividad personal, constituían la troika de sus admirables novelas.
GUSTAVO BOLÍVAR MORENO proviene en cambio, de la televisión y su bagaje
de escritos y guiones televisivos, es la llave moderna que le abre con
asombroso acierto la puerta de la literatura y la novela actual. Con
í.sta su primera y arrolladora novela Sin tetas no hay paraíso,
el novel escritor, cautiva al lector y lo conduce hacia un
cinematográfico final de suspenso y realismo trágico. La Cadena de
Televisión CARACOL S.A. adquirió los derechos para la pantalla de ésta
novela que presenta en 26 capítulos. La editorial española El Tercer
Nombre, también adquirió los derechos para publicar la novela en
España.
Actualmente GUSTAVO BOLÍVAR MORENO escribe su segunda y próxima
novela ”El suicidario del Monte Venir”, que como
editores hemos tenido el privilegio propio del editor, leerla durante su
creación, desde ahora, preveemos que será una de las mejores novelas de
la literatura latinoamericana de los últimos aííos y muy acogida por
los lcctores de habla hispana y sin duda traducida a diversos idiomas.
A la litcratura de escritores colombianos excelentes, además de
Gabriel García Márquez - Premio Nobel-, que han sido fundamentales en su
época como Jorge Isaacs, José Eustasio Rivera, Germán Castro Caycedo y
otros mas, llega abriéndose un espacio propio GUSTAVO BOLÍVAR MORENO.
Bienvenido a la mejor literatura.
José Vicente Kataraín Vílez - Editor
A sus trece años, Catalina empezó a asociar la prosperidad de las
niñas de su barrio con el tamaño de sus tetas. Pues quienes las tenían
pequeñas, como ella, tenían que resignarse a eieir en medio de
las necesidades y a estudiar o trabajar de meseras en algún restaurante
de la ciudad. En cambio, quienes las tenían grandes como Yésica o Paola,
se paseaban orondas por la vida, en lujosas camionetas, eestidas
con trajes costosos y efectuando compras suntuosas que terminaron
haciéndola agonizar de eneidia. Por eso se propuso, como única meta en
su eida, conseguir, a como diera lugar y cometiéndo todo tipo de
errores, el dinero para mandarse a implantar un par de tetas de
silicona, capaces de no caber en las manos abiertas de hombre
alguno. Pero nunca pensó que, contrario a lo que ella creía, sus
soñadas